Que es el mayorazgo en el antiguo regimen

Tenía siempre un grado de libertad frente can botox cause nystagmus la norma legal para elaborar, en cada caso, la solución que convenía, la libertad de suspender la norma si los efectos de su aplicación resultaban negativos para el ejercicio de su ministerio o de la justicia, en cualquier campo que fuera, aun alejado del que formaba el centro de su jurisdicción. La ley no se concebía como una norma de forzado cumplimiento.

La primera de estas regulaciones consistía en la imposición de normas precautorias que, como todas, podían suspenderse, pero que en caso contrario actuaban como barreras por lo menos como frenos. Las decisiones importantes se solían tomar de forma colectiva: nunca actuaba un magistrado solo. Instituciones especiales se encargaban de juntar información sobre el buen o el mal funcionamiento de las instituciones: juicios de residencia, visitas —en las que todos los interesados podían testificar secretamente contra los oficiales visitados—, informes secretos al rey de los capitanes generales, de los obispos y de los presidentes de audiencias sobre la forma en que jueces y corregidores desempeñaban su cargo, posibilidad para cualquier afectado de transmitir una memoria de queja al rey, probablemente también rumor y fama eran otros tantos mecanismos de transmisión de la información, que contribuían a un control recíproco de los actores.

Delegar la jurisdicción implicaba a la vez el deber y la posibilidad de fiscalizar la actuación del delegado, bien modificando sus decisiones, bien llamando a sí mismo por encima de él los asuntos que interesaban, bien poniendo a otro en su lugar. Todo ello implicaba que las noticias sobre el delegado y sus actuaciones llegaban a quien correspondía.

Ése es el caso del reclutamiento de los colaboradores: nada de oposiciones 62e importancia capital de las relaciones personales. Pero ni al hijo de un amigo se le toma de oficial si no tiene la capacidad de ser un buen oficial. La reciprocidad misma, base del sistema, exigía que el agraciado fuera capaz de dar la contrapartida que de él se esperaba. En el juego de intercambios generalizados que se daba entonces a las claras, quien ingresaba en el sistema ponía a su servicio el conjunto de sus medios, profesionales, técnicos, y también el de su capital social.

Un soberano por necesidad absoluto, es decir, capacitado para pasar legítimamente por encima de cualquier consideración, ley o norma para establecer la justicia o garantizar la seguridad de la comunidad que regía. Como el de cualquier ministro, tiene que estar orientado hacia su fin legítimo: la defensa de la comunidad y el reino de la justicia entre los vasallos.

Por otra parte, si puede cambiar todas las leyes humanas, no puede infringir la ley divina ni la ley natural, salvo casos absolutamente excepcionales. El absolutismo es, en su esencia, un sistema participativo Los nombra él, desde luego; ellos son meros instrumentos de su voluntad, pero de su voluntad legítima.

Son, metafóricamente, parte de su cuerpo. Eficacia derivada del hecho de que los ministros expresaban la voluntad del reino —o por lo menos la de su clase política—, que ésta les apoyaba sin reserva en muchas de sus intervenciones, y que contra la voluntad expresa del reino, el rey no podía hacer nada. La soberanía, pues, no reside en el reino, sino fuera de él. El rey no puede pertenecer al reino so pena de perder su capacidad de arbitraje.

Sus objetivos políticos no son los del reino, excepto los muy globales del mantenimiento de la justicia y de la defensa.

El reino mira con recelo tales empresas. Un rey poderoso le sirve en la medida en que le defiende mejor. Pero la política real cuesta caro en recursos de todo tipo. De ahí la importancia capital del tema financiero en la historia política del Antiguo Régimen: es el punto en el que se decide el equilibrio de poder entre el rey y el reino, o sea el punto de equilibrio del sistema político Dentro de coordenadas globalmente estables, se producen importantes evoluciones que modifican el equilibrio entre los componentes y preparan las rupturas de principios del siglo xix.

En el período que estudiamos, en España, la balanza se inclina decisivamente a favor del rey. En un primer momento, fueron sustituidas en su papel de foro de negociación entre el rey y el reino por los ayuntamientos de las ciudades principales. A continuación, la Monarquía consiguió anular a éstos como instancia política negociando directamente las medidas que afectaban al reino no con el ayuntamiento propiamente dicho, sino con sus miembros individualmente, que compraba no menos individualmente, con ingentes mercedes personales Los consejos, por otra parte, sufrieron un descalabro que, excepción hecha de los de Indias y Castilla, los anuló como fuerza política.

Los señores mantienen un espacio de iniciativa en este campo, pero se baten en retirada La Monarquía se apoya cada vez menos en cuerpos constituidos, autónomos, jurídicamente definidos en su organización y en sus atribuciones.

Las Sociedades de Amigos del País fueron una de las vías habilitadas por la Monarquía para tal fin, pero no pasaron de ser un ersatz La Monarquía, pasada la Guerra de Sucesión, consiguió ahogar toda expresión de disidencia. Fue progresivamente perfeccionado a lo largo del siglo siguiente, dando al monarca un control absoluto sobre el papel impreso.

La captación de la inmensa mayoría de los recursos de patronato terminó agotando toda voz de disenso, al poner a disposición del rey los medios para comprar la pluma de toda la intelectualidad del país, e inundar el mercado de publicaciones directa o indirectamente suscitadas por él.

No obstante, en su lucha contra las formas antiguas de organización política, necesitaba dar nuevos objetivos, nuevas misiones al Estado para abrirse campos en los que no encontraría las resistencias habituales. Las mejoras económicas, las grandes inversiones en los transportes, la política económica en una palabra, fueron el terreno elegido. Para tal ampliación necesitaba el apoyo de un movimiento de opinión.

Se escriben textos políticos que reivindican el papel político del reino, fuera ya de las coordenadas del Antiguo Régimen, con el que se propone una ruptura 75 o una reforma tan profunda que equivale a una ruptura Aparecen protestas contra el favoritismo familiar-amistoso, como las de Dou y Bassols Todos se insertan en redes que necesariamente desembocan en el campo político.

Siendo el rey el regulador supremo de todas las instituciones del reino, la presencia del monarca es persuasiva. En cuanto a discutir problemas que toquen a la esfera real, ni pensarlo: es un pasaporte para el presidio. Se multiplican, sin embargo, los síntomas de agotamiento del modelo. Existe una creciente impaciencia entre los miembros de la élite política frente a la omnipotencia real.

El desarrollo del sistema de favores personales centrado sobre la persona del monarca ha terminado volviéndose contra sí mismo.

Un cambio de paradigma era necesario. Después denada pudo ser como antes. Visto desde el Antiguo Régimen, la ruptura es evidente. El rey había perdido definitivamente el monopolio de la palabra legítima. El elemento central, el que definía el sistema antiguo, había desaparecido. Elementos del Antiguo Régimen pervivieron, obviamente, pero cambió su relativa posición en la gran recomposición que provocó el hundimiento de la piedra angular del antiguo conjunto.

No faltaban anteriormente personas con ideas políticas, pero toda la publicidad que les podían dar consistía en confiarlas en memoriales dirigidos al soberano; ahora las confían a la prensa. Y, al revés, ya vimos cómo las relaciones interpersonales privadas siguieron teniendo todo su peso, pero ya inconfesables y, en consecuencia, desprovistas de los mecanismos de control que antes limitaban sus efectos. Alcaraz GómezJosé F. Monarquía, ejército y venalidad en la España del siglo xviiiMadrid.

Nobleza y poder en la España del siglo xviiiZaragoza. Obligaciones y parentesco en una élite local castellana en los siglos xvi y xviiValladolid. CastroConcepción deCampomanes. Estado y reformismo ilustradoMadrid. Clavero SalvadorBartoloméAntidora. Actas del Coloquio Internacional Madrid, mayo deMadrid, pp. Trabajos de historia políticaMadrid. FontaineLaurenceLe voyage et la mémoire.

Nouvelle série34 2pp. GelabertJuan E. Rey, reino y fisco en CastillaBarcelona.

Prendre du poids sur

La venta de oficios en la Chancillería de GranadaAlbolote Granada. HocquelletRichardDu soulèvement patriotique à la souveraineté nationale.

Le RouxNicolasLa faveur du roi. Mignons et courtisans au temps des derniers ValoisSeyssel. MeccarelliMassimoArbitrium. Entre la erudición y la políticaValencia. Oviedo CavadaCarlos dir. Introduction et répertoire biographiqueMadrid — Burdeos. Seco SerranoCarlosGodoy. El hombre y el políticoMadrid. ThompsonIan A. El mundo urbano en la Corona de Castilla siglos xvi-xviiiSantander, pp. Tipos y arquetipos del mercader con IndiasSevilla. WindlerChristianÉlites locales, señores, reformistas. Redes clientelares y monarquía hacia finales del Antiguo RégimenCórdoba-Sevilla.

Kentucky regiments during the war of 1812 summary

Sobre el papel de Mayans en la preparación de la negociación del Concordato devéase Alcaraz Gómez, pp. Los dos hermanos terminaron pleiteando por problemas de herencia.

Sobre la extensión de la familia, véase Dedieuy Castellano Castellano y Dedieu coords. El papel del intercambio de comestibles en el juego relacional merecería por sí solo un estudio detenido. Recordemos que era, por ejemplo, un elemento esencial de las relaciones que mantenían los jueces con los pleiteantes véase Windler, pp. No dejan lugar a duda. Calatrava, n. Véase para Francia, Le Roux Revue couvrant les mondes ibérique, hispanique Amérique incluse et maghrébin de l'Antiquité à nos jours.

Sommaire - Document précédent - Document suivant. Las bases de la vida política en la Monarquía española de los siglos xvii y xviii. Haut de page. En refusant le site ne pourra pas fonctionner correctement. En utilisant notre site vous acceptez que nous déposions ce type de cookies sur votre appareil.

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